enciclicas

Carlitos

La semana pasada apareció en varios medios de comunicación un artículo de opinión titulado 'Me llamo Carlitos'. Actualmente solo lo he encontrado aquí: Me llamo Carlitos. Antes de seguir leyendo es importante conocer el contenido de dicho artículo. Si no funciona el enlace, podeis pedirmelo que os lo envío.



Desde que lo leí he sentido que el tiempo iba a otro ritmo, que lo que importaba ayer ya no importa hoy, que me falta el sueño y me sobra indiferencia. Y por mucho que lo he disimulado, personas de mi entorno lo han notado.

Desde que lo leí he tenido impulsos para pensar y escribir sobre ciertos aspectos de la sociedad y su relación con las minorias, con las personas especiales, déndome cuenta que todos formamos parte de una minoria, que todos, sin saberlo y sin quererlo, formamos parte de alguna minoria pero que la sociedad no está dispuesta a permitirlo, ya que solo admita a las mayorías. Pero en todos estos días y durante el fin de semana no he encontrado el ánimo para hacerlo. El que quiera que lea el artículo y saque sus propoias conclusiones. Yo solo hago de difusor.

Desde que lo leí procuro ser consciente de los problemas que causo. El mayor de todos es pensar que otras personas me cusan los problemas a mí. Cuando vemos un integrante de esas minorías (inmigrantes, indigentes, enfermos mentales, drogodependientes, o cualquier otra minoria discrimianda y marginada socialmente) y pensamos en sus problemas, normalmente derivamos el pensamiento hacia los problemas que generan en la sociedad actual, sin pararnos a pensar en el origen real del problema o en los problemas que la sociedad le está causando a esta persona; y si vamos a las soluciones, no mejora el panorama.

Desde que lo leí mi mujer me ha dicho que ya no podemos hacer lo que haciamos antes por la 'carga' que supone nuestra reciente paternidad, pero a esto si logré replicar: lo que ella llamó una carga, para mi es un don que me permite hacer otras muchas cosas, la más importante es disfrutar. Y hacer que él disfrute. Le enseñe a ella este árticulo, y cuando acabó de leerlo bajó de buhardilla con lágrimas en los ojos. Mi bebé es especial: es mi bebé. Está sano. No sé realmente que tipo de ralación hubiera tenido yo con él, ni como hubiera reaccionado al nacer si no hubiera sido así.

Desde que lo leí la sonrisa de mi bebé es más sonrisa, cada rato que paso con él es más rato, cada mirada que nos cruzamos es más intensa. Mi bebé debe aprender que él, que cualquier otra persona, es especial; que todos debemos ser conscientes de la existencia de los demás, y que esos demás son especiales. Mi bebé tiene todo lo que puede necesitar, y se lo merece, pero debe aprender que los que no lo tienen tambien se lo merecen, que tambien lo necesitan.

Desde que lo leí.... son tantas cosas que no las puedo escribir para que las leais, pero si podeis leerlo vosotros, y así sentireis lo que yo sentí. Carlitos no lo sabe, ni lo sabrá nunca, no podré hacerle volar y volar en mis brazos, ni hacerle carantoñas para sacarle una sonrisa, pero Carlitos ya vive en nuestra casa, con nosotros, con mi bebé.

RESPUESTA A Carlitos

Muy bueno.

Saludos desde River.

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