SEPTIEMBRE
Esta semana hará un mes que cambié de vida. Los cambios no tienen por que se a mejor ni a peor, simplemente son cambios. Lo malo o lo bueno viene en cómo sepas adaptarte a ellos.
La primera semana fue más bien un desastre; otros horarios, otro ritmo de vida, pierdes la noción del tiempo, y cuando te das cuenta se te ha pasado la mañana y no has hecho nada de lo que tenias que hacer y lo tienes todo pendiente para el dÃa siguiente. Y llega el dÃa siguiente y en vez de hacer lo que tienes que hacer, tienes que hacer lo que deberÃas haber hecho ya (parafraseando a Felipito, el amigo de Mafalda, no el de Rodriguez Zapatero).
Ya tendré ocasión de hablar más sobre mi nueva vida, cuando termine de adaptarme a ella... Sobre mi enterior vida, todavÃa hay quien me pregunta que si no la echo de menos. ¿Relamente hace falta que conteste? No digo que haya aspectos, entrañables,
que sà que los echas en falta, pero de forma general, no.
Por ejemplo, lo que más extraño es la compañÃa. Aquellos seres con los que compartÃas 7 horas diarias, que quieras o no, hacen huella y marcan. Ahora mismo me viene a la cabeza este personaje que se sentaba enfrente mÃa, el cretino, o los frikis que estaban un poco más allá (aún hoy no se por qué son frikis, a mi me parecen gente muy normal, como yo). El otro dÃa me acordé de otros dos personajes, y todo por que a mi mujer se le antojó 'empanada gallega' del Carrefour (por cierto, estaba malÃsima, no la recomiendo); estos dos personajes eran el gallego y ese otro chico que traÃa una empanada (¡ eso sà que es una empanada !) el lunes después de semana santa. Luego están la rubia y el joven de radiologÃa (ese sà que sabe lo que se hace), y un poco más a la izquierda los de HPEJIS. También rondaban por ahà cerca la paraja de desarrollo, y al fondo en otra sala aparte, los misioneros. En la parte de arriba, al margen del jefe (con el que apenas tuve trato, ¿tuve trato alguna vez? no recuerdo) y el segundo de abordo (con este si lo tuve, en alguna ocasión un poco espinosa, siempre por motivos laborales, aunque por lo menos es una persona con la que se puede tener una conversación razonable), estaba la secretaria, que si estaba la veias y si no, no; luego estaba un tal señor vinagre, otro que era el desagadable (a este le sobraban puntos de desagradable y normalmente se los daba todos a la secretaria), y también célebre (no se si también célibe) era el pacificador.
Seguro, vamos, seguro por que soy consciente de ello, que me falta por mencionar a otra mucha gente, ya habrá ocasión. Pero es que Adrián ya ha empezado a gatear, ayer lo hacia muy mal, pero hoy no para y en 10 segundos le pierdo del campo de visión, se come todos los pies de mesas y sillas, y hemos tenido que esconder bien escondido todos los cables, y esto que he escrito he tardado 2 horas....
La primera semana fue más bien un desastre; otros horarios, otro ritmo de vida, pierdes la noción del tiempo, y cuando te das cuenta se te ha pasado la mañana y no has hecho nada de lo que tenias que hacer y lo tienes todo pendiente para el dÃa siguiente. Y llega el dÃa siguiente y en vez de hacer lo que tienes que hacer, tienes que hacer lo que deberÃas haber hecho ya (parafraseando a Felipito, el amigo de Mafalda, no el de Rodriguez Zapatero).
Ya tendré ocasión de hablar más sobre mi nueva vida, cuando termine de adaptarme a ella... Sobre mi enterior vida, todavÃa hay quien me pregunta que si no la echo de menos. ¿Relamente hace falta que conteste? No digo que haya aspectos, entrañables,
que sà que los echas en falta, pero de forma general, no.
Por ejemplo, lo que más extraño es la compañÃa. Aquellos seres con los que compartÃas 7 horas diarias, que quieras o no, hacen huella y marcan. Ahora mismo me viene a la cabeza este personaje que se sentaba enfrente mÃa, el cretino, o los frikis que estaban un poco más allá (aún hoy no se por qué son frikis, a mi me parecen gente muy normal, como yo). El otro dÃa me acordé de otros dos personajes, y todo por que a mi mujer se le antojó 'empanada gallega' del Carrefour (por cierto, estaba malÃsima, no la recomiendo); estos dos personajes eran el gallego y ese otro chico que traÃa una empanada (¡ eso sà que es una empanada !) el lunes después de semana santa. Luego están la rubia y el joven de radiologÃa (ese sà que sabe lo que se hace), y un poco más a la izquierda los de HPEJIS. También rondaban por ahà cerca la paraja de desarrollo, y al fondo en otra sala aparte, los misioneros. En la parte de arriba, al margen del jefe (con el que apenas tuve trato, ¿tuve trato alguna vez? no recuerdo) y el segundo de abordo (con este si lo tuve, en alguna ocasión un poco espinosa, siempre por motivos laborales, aunque por lo menos es una persona con la que se puede tener una conversación razonable), estaba la secretaria, que si estaba la veias y si no, no; luego estaba un tal señor vinagre, otro que era el desagadable (a este le sobraban puntos de desagradable y normalmente se los daba todos a la secretaria), y también célebre (no se si también célibe) era el pacificador.
Seguro, vamos, seguro por que soy consciente de ello, que me falta por mencionar a otra mucha gente, ya habrá ocasión. Pero es que Adrián ya ha empezado a gatear, ayer lo hacia muy mal, pero hoy no para y en 10 segundos le pierdo del campo de visión, se come todos los pies de mesas y sillas, y hemos tenido que esconder bien escondido todos los cables, y esto que he escrito he tardado 2 horas....
